Saturday, October 27, 2007

COTO Y YO

De niño escuché que existía un lugar cerca al cielo, donde se podía contar las estrellas y ver la caída de las aguas en dos. Pensé que era un pueblo de fantasía, de aquellos que se visitan en los sueños o nacen en la imaginación de uno desvaneciéndose con el respiro de la realidad. La primera vez, fui recibido por el color de la noche y las lágrimas del cielo. Tras el descanso del cuerpo, la luz me regalaría un mundo para que viva el alma. Toda visita significa una vida nueva, recordar que la belleza existe, escuchar el rugido del río que alimenta al valle. Cada día, mi ciudad me invita a emigrar a aquel jardín perdido que no es mío pero si de la sangre que nutre mis venas. Luis Santos Chaparro.

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