La fría mañana parecía apretar mi delgado cuerpo cuando entre la procesión de combis y couster apareció la verde figura del Turismo Huaral, el bus que pude haber tomado en el Terminal de Acho pero que guiado por la simplicidad del espacio y el tiempo esperé en el paradero de Senati de la Panamericana Norte. Ahora emprendería una ruta larga pero cómoda hacia mi primer destino: Huaral, la capital de la agricultura.
Luego de admirar la inmensidad del mar y apreciar las primeras plantaciones huaralinas, llegué a la ciudad bajo un tímido sol que empezaba a despertar. En un pequeño huarique tomé un exquisito desayuno que más parecía un breve almuerzo, el placer fue tanto que llegué tarde al paradero de los carros que van hacia la sierra, ubicado al final de la avenida Calle Derecha.
Este imprevisto me obligó a viajar a la antigua, en un camión de dimensiones inadecuadas para algunos tramos de la carretera y bajo la caricia del astro rey, acompañado de un grupo de señores que reían mientras conversaban entre sí, uno de ellos mostrando orgulloso los escasos 4 dientes que le quedaban.
Antes de cruzar un puente pude divisar un arco y un cartel gigante que me invitaban a visitar Rupac, el orgullo de Pampas – La Florida, pero en ese momento mi mente estaba puesta en Acos, lugar donde se haría una pausa para almorzar. Luego de la misma, me apresté a subir nuevamente al camión para iniciar el último tramo del viaje, y un delicioso aroma a tierra empezó a impregnarse en mi nariz, haciéndome olvidar el fétido olor del smog urbano.
Ahora los señores hablaban seriamente, recordaban a la otrora hacienda Huando y exaltados resaltaban las bondades de los baños del Collpa, otro atractivo turístico del valle de Huaral, además del ya nombrado Rúpac. Mientras los escuchaba, miraba el celeste cielo, y contaba las curvas ascendentes que cada vez se hacían más constantes, Coto estaba cerca.
La última curva dejó atrás unos longevos eucaliptos y puso frente a mi mirada al pueblo entero, con sus viejas casas y su encanto cada vez más vivo. El camión aceleró llegando pronto hacia la entrada, donde la imagen de la virgen Del Carmen espera a los visitantes. Era mi santo, y me quedaría una semana en el lugar, días intensos y de fiesta, pero todo eso es parte de otra historia.Autor:Luis Santos Ch.
Monday, October 29, 2007
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